domingo, 11 de enero de 2009

CUENTO DE FOSFORITO

Esta es la hitoria de fosforito, una delgada cerilla que habitaba en el planeta hipermercados, en la conocida ciudad de megarmarket.

Era un pobre huerfanito desde aquel fatídico día en que se separo de sus padres y numerosos hermanos, al caerse de la cajita donde vivían juntos en armoniosa convivencia, segundos antes de embarcar todos por la caja 12 con destino a quien sabe donde.

Desde ese día el pobre fosforito, rechazado por el resto de fósforos de la ciudad que no le dejaban vivir con ellos, ya que en sus cajitas solo cabían 50 como así constaba escrito en la tapa. Hizo que se viera obligado a buscarse un sitio donde vivir.

Comenzó mudándose al elegante barrio de ropa de caballeros, donde fue acogido por un caballeroso guante negro de cuero que le dejaba dormir en su acolchada superficie. Del que tuvo que acabar huyendo al poco tiempo.Ya que a menudo mientras dormía placidamente, notaba que alguien le metía mano, con la complacencia de este.

De ahí fue a parar al barrio ferretería donde por fin podía descansar cómodamente sobre un blando espumillón de aislante. Pero el destino como había hecho hasta entonces, se mostró con el tan duro como lo venía haciendo a lo largo de su corta pero intensa vida. Al hacer que encontrara el amor, en una preciosa y esbelta lija de papel de estilizado color beis. (Una relación imposible por las normas sociales y de seguridad nacional), aunque cuando ambos estaban juntos (sobre todo en los bailes bien agarraditos) hacían saltar chispas. Algo que enfurecía a los gritones detectores de incendio que velaban por la seguridad de la ciudad, y temblar de miedo a los botes de inflamable disolvente. Por no decir de el día que intentaran mantener relaciones íntimas.

Nuevamente fue rechazado y obligado a abandonar el barrio(mientras ella acabó comprometida con un perfil metálico, siguiendo el consejo de su padre: que aunque al principio no existiera el amor entre ellos, con el tiempo y el roce irían limando asperezas).

Y así fue como llego aposentar su palito cabezón en el díscolo barrio de imagen y sonido. Quedando totalmente obnubilado, con las luces e imágenes de los televisores, la manera tan musical de expresarse de las cadenas, minicadenas y demás equipos de alta fidelidad. Y donde las juergas amenizadas por estos, en las que apuraban su potencia sonora, hasta hacer retumbar las estanterías. Apoyados visualmente por un coro de plasmas y LCD que no cesaban de emitir imágenes de fondo.

En ese mundo de juerga y diversión continua, en una de esas fiestas que solían terminar en orgías de intercambio de bytes, acabo conociendo al que seria su gran amigo un pequeño mp3 que como le pasaba a él, no podía disfrutar de esos fines de fiesta(aunque por razones distintas).

El mp3 le era fiel a una computadora portátil de saldo, que tenía como novia. Y que según decía era el único puerto en el que le apetecía introducir su terminal USB, haciéndole disfrutar como nunca, cuando ambos al unísono alcanzaban el clímax, emitiendo a la vez en sus displeis: transferencia completada. Y ella le transfería la canción del koala, por ser la única que tenia, ya que esta era la demo en su windows media player. Mientras el la guardaba repitiendola una y otra vez, hasta casi completar su escasa memoria, como recuerdo imborrable de las veces que copulo junta a su amada.

la moraleja de este relato como la de todos los relatos, dependerá de quien lo lea y el momento en que esos ojos lo hagan. Pero como siempre digo, tan solo podré dar la mía, en fecha y hora de hoy.

La felicidad se puede encontrar en los sitios mas insospechados y del modo mas impensable, tan solo depende de no cerrarle la puerta cuando comienze a abrirse, por temor a la incertidumbre de cruzar al otro lado.

El errante.

PROLOGO

Cruzo y sigo cruzando caminos, algunos que dejo apartados, otros en los que descubierto su interés recorro pleno de ilusión y optimismo. En definitiva llenando de vida la llamémosla muerte o inexistencia de la que provenimos, y a la que inevitablemente regresaremos. Siendo el del cadalso el único trecho que seguro recorreremos, ya que circula paralelo al que elijamos como si fuera una vía de servicio.

Yo particularmente, tan solo intento recorrerlos como la mayoría de la humanidad en busca de la felicidad. Unas veces creída alcanzada, otras veces viéndola pasar a mi vera, y en contadas ocasiones dejándome su imborrable huella, producida por el excitante roce de esta al pasar de largo.

Disculpen que no me halla presentado, soy EL ERRANTE y estos son algunos retazos de mi inconcluso recorrido, comenzado en el allén de los tiempos en pos de encontrar mi paraíso particular.

En resumidas cuentas otro anónimo viajero EN BUSCA DEL EDEN.

El errante.